Parte 2
No podés ser valiente y no decepcionar a nadie
Me tomé unos días para procesar luego del último email que te compartí y graciosamente tuve un problema con el servidor de email, así que te reenvío este que te lo había escrito hace algunas semanas, continuando la historia:
Si estás en este mailing,
ya nos conocemos hace bastante
y sabés la devoción que tengo
por acompañar a cada persona a conectarse consigo.
Así que te imaginarás lo boquiabierta que quedé
al darme cuenta de la trampa de mi exigencia,
obstaculizando la expansión de mi labor.
Me estoy dando permiso para procesar la información.
Empujarme a exponerme al minuto siguiente del “darme cuenta”
también sería obra de la exigencia y probablemente me lastimaría.Es como querer abrir los pétalos de una flor que aún es capullo.
Entiendo profundamente mi necesidad de ser aceptada y de no lastimar a nadie.
Y también entiendo que,
para llegar a las mujeres que sé que puedo ayudar,
necesito incomodarme y, a veces, voy a incomodar.
Hace algunas semanas en M.A.R, reflexionamos sobre nuestros no negociables
y lo incómodo que puede ser, a veces, ser fiel a ellos. ¿Cierto?
Estoy meciéndome a mí misma en estos entendimientos que hoy se sienten opuestos,
sabiendo que estoy en proceso de integración;
lo que hoy parece opuesto va a convertirse en fuerza de unión.
Para hoy, una práctica sencilla (darte tiempo de procesar):
Pausa-capullo (3 minutos): mano en el pecho, respirá 4–4–6 y nombrá en voz baja: “Estoy procesando.”
Página de integración (5 minutos): escribí tres líneas: ¿qué noté? ¿qué entendí? ¿qué necesito ahora?
Regla de las 24 horas: si algo duele o te expone, no publiques ni respondas hoy. Dormilo. Mañana releé y preguntate: ¿quiero demostrar o quiero compartir? Si es “demostrar”, esperá un poco más.
Te abrazo en proceso,
Sharon

